jueves, 2 de junio de 2011
Ojalá.
Espero que estés contento, que sonrías cuando leas esto, no te voy a odiar, ni a decirte lo cruel que has sido conmigo, no pienso echarte nada en cara, todo lo contrario, me has enseñado a sentir, y a luchar por lo que quiero, a derramar lágrimas, y sonreír al secarme la última, al recordar tu risa, en estos momentos dejo mi orgullo a un lado, no quiero hacerme la valiente, quiero mostrar quién soy realmente, no voy a fingir más, todo lo contrario, cada vez que te vea, te dedicaré la mejor de mis sonrisas, la más bonita, no agacharé la cabeza, no me callaré nada más, has sido el primero, el único con el que me siguen temblando las piernas al verte, te regalo mi luna, para que noche tras noche puedas iluminarla, y cuando me desvele, y mire al cielo, brille tanto como brillaba yo, que nadie va a estar triste, escúchame, puede que mucha gente te odie, pero yo creo en ti, se lo que sentimos, y yo asumo toda la culpa, pero estoy aquí, cuando necesites un abrazo, no te rindas nunca, sonríe, sécate la última lágrima pensando en mi risa, en esas carcajadas que tu sacabas, en como la comisura de mis labios se torcía formando una pequeña sonrisa, tímida, inocente, sonrojandome cuándo me acariciabas, cuando curabas mis ilusiones, llegaste a mi corazón, lo juro, y juro, que no me daré por vencida, cuando estés por los suelos y te quieras levantar, ahí estará mi mano, para ayudarte a volver a ser quien fuiste, y llevo tus cordones en mis deportivas, esos que te quisiste apropiar algún día, amor, no lo olvides, no te guardaré rencor, te recordaré cómo a aquella persona que me enseñó a vivir al límite, estarás en mi durante siempre jamás, y de verduras de las buenas, ya sabes que no me gusta mentir.